Confidencias: Bioconstrucción y Crianza con mayúsculas

Como me cuesta ponerme a escribir mientras la pequeña duerme, ha nacido hace ya casi 11 meses.

Al principio, tras la (ridícula) baja de maternidad, no me fue difícil llevármela conmigo a las obras colgada en el porta-bebé o sentarme a trabajar en el ordenador mientras ella se echaba una siestecilla, por entonces dormía buena parte del día. Ella se dejaba hacer, para aquí y para allá y los clientes que tuve por entonces siempre fueron cariñosos y aceptaron con alegría su presencia, también los compañeros de trabajo que siempre estaban dispuestos a ayudar.

Pero, estos últimos meses, ella necesita más autonomía, yo la llevo a ella pero es ella la que también me lleva a mi y me dice lo que quiere, lo que necesita. El despacho es un sitio donde sólo entro a coger un boli, un trozo de cinta adhesiva o algún objeto cotidiano que pueda dejarle para explorar.

Supongo que las rutinas volverán a cambiar en breve pues mi percepción de estos últimos 11 meses acompañando a la pequeña es que cada día es diferente y cada mes también, así de lógico es para un pequeño ser que está aprendiendo todo lo que es la realidad.

En la huerta del barrio...

Mi decisión y la de mi copañero ha sido dedicarle todo el tiempo posible y ya que el Estado todavía no ha previsto una baja materno-paternal en condiciones nos la hemos tenido que coger por nuestra cuenta, a nuestra manera, nos sentimos afortunados de poder hacerlo y reivindicamos el derecho de madres y padres de poder acompañar a sus hijos durante este tiempo tan especial que son sus primeros años de vida, si ese es su deseo.

Ahora más que nunca estoy bioconstruyendo desde mi hogar, desde la selección del jabón más idóneo para lavar sus pañales de tela hasta la búsqueda de juegos y juguetes que dejen el plástico a un lado o ese mueble que jamás haya oido nombrar la palabra formaldehido.

Esta es mi excusa PERFECTA para tener el blog a medio gas y sin embargo estar yo a todo gas!

Gracias por leer y hasta pronto.

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